miércoles, 3 de junio de 2009
Las claves del emprendimiento
Este año se desarrollará la novena versión del Emprendedor del Año del Mundo, evento que organiza la firma Ernst & Young y que por primera vez tendrá a un colombiano en competencia: Michael de Rhodes, presidente de Quala. Con motivo de esta participación, a la que llega por haber sido elegido en 2008 Emprendedor Master en la versión colombiana de dicha distinción, que se realizó con el apoyo de Revista Dinero, de Rhodes da tres consejos para un futuro empresario:?
El empresario debe tener confianza en sí mismo y creer realmente en sus ideas. Estas deben ser claras, se debe confiar en ellas y sacarlas adelante. Los futuros empresarios piensan que la llama del emprendimiento está en tomar una idea y copiarla. Lo fundamental es pensar en forma original, ser innovador y continuar esa tendencia de innovación a través de todo el proceso.
Ser empresario es un trabajo, un reto duro. La máxima experiencia que uno puede llegar a tener al momento de convertirse en empresario es construir absolutamente de ceros, pues es un reto más difícil.
La gente piensa que ser empresario es sinónimo de ser exitoso y rico en un tiempo relativamente corto. Ese no es el objetivo final, el objeto final es el tener una idea y realizarla con persistencia a través del tiempo y puede ser que uno sea reconocido, o puede que tenga una recompensa económica, pero ese es el resultado del proceso. Lo que hay que cuidar es el proceso de mucho trabajo, mucha dedicación, mucha disciplina y mucha constancia. Hay que mirarlo así y no buscar atajos, porque estos normalmente no existen.
Universidades, cuna de spin-off
“Puede que nuestras investigaciones sean muy buenas, pero los investigadores universitarios en Colombia no estamos preparados para convertir esas buenas ideas en empresas sostenibles”. Esta fue una de las principales conclusiones del foro, expuesta por Edgar Botero, ingeniero y director del grupo de investigaciones ambientales de la UPB.
Botero advirtió que aún los investigadores paisas no tienen claro cómo ponerle un valor a su conocimiento. En Antioquia hay muchas experiencias exitosas en los campos de la biotectnología, materiales y energía, pero, según los foristas, se trata de empresas que han aprovechado las ideas de los investigadores para convertirlas en productos exitosos, pero no de investigadores que hayan convertido sus ideas en empresas.
“En mi opinión ─recalcó─, falta una estructura que pueda reconocer qué es y qué no es empresa. Los investigadores no tenemos un reconocimiento del mercado y no sabemos en términos empresariales cuánto vale nuestro conocimiento”.
Los foristas coincidieron en que una de las barreras para la dinamización de las spin-off en Medellín tiene que ver con el modelo de financiación de las universidades y el respaldo que la academia brinda a sus investigadores y docentes. “Es necesario encontrar fórmulas que le den sostenibilidad financiera a nuestros proyectos, porque los ‘inversionistas ángeles’ son como las brujas, todos sabemos que existen pero nunca los vemos”, advirtió el director del grupo de investigaciones ambientales.
¿Cuál es la fórmula?
Las spin-off son empresas creadas en el seno de organizaciones o entidades ya existentes. Esta figura, aplicada a las universidades, encuentra un sentido fundamental en la transferencia de conocimiento para el desarrollo social y económico.
Las siguientes son algunas recomendaciones que propusieron los foristas para incentivar las spin-off en las universidades del departamento:
- Fomentar la cultura del emprendimiento en los grupos de investigación universitarios.
- Pensar en ideas innovadoras, más allá de pretender constituirse como un grupo de Categoría A de Colciencias.
- La fórmula “idea + proyecto = producto” debe trascender, encontrar mercado y constituirse en empresa. Los grupos de investigación deben tener un acompañamiento de profesionales que conozcan de gestión empresarial.
- Es necesario fomentar los doctorados y movilizar a los profesores para que se conviertan en empresarios de investigación. No basta con ser un excelente investigador.
- Las universidades deben generar garantías para los docentes investigadores. “No es admisible que si un profesor monta una empresa y continúa dando clase, reciba el mismo sueldo”, comentó Botero.
- La escala de valoración de ascenso de los docentes universitarios debe tener en cuenta los esfuerzos que hacen éstos al crear empresa, y no solo su número de publicaciones en revistas indexadas.
- Es preciso que los grupos de investigación interesados en convertirse en spin-off, amplíen sus perspectivas de financiación, enfocándose especialmente en el sector industrial.
Adaptado de: http://www.culturaemedellin.gov.co/sites/CulturaE/QuieroSerEmprendedor/Noticias/Paginas/spin_off_092205.aspx
Pymes adoptarán modelo empresarial de Estados Unidos
Una de las nuevas estrategias de apoyo a la transformación productiva de las micro y pequeñas empresas del país será la creación de nuevos centros de desarrollo empresarial, bajo el modelo que se ha fortalecido en EE.UU. y que ha adaptado México.
Según el viceministro de Desarrollo Empresarial, Ricardo Duarte, se han hecho los contactos con la Agencia para el Desarrollo de la Pequeña Empresa de Norteamérica con el propósito de recibir acompañamiento en la implementación de una experiencia piloto para crear estos centros conocidos en ese país como Sbdc, por sus siglas en inglés, y de los cuales, existen más de mil en ese territorio.
Este proyecto debe ir de la mano de las universidades que son las que tienen la infraestructura y el conocimiento, de manera que como hoy existen consultorios jurídicos, mañana se cuente con consultorios empresariales.
“Lo que pretendemos es que el microempresario pueda acudir a una universidad, nos cuente sus necesidades y, de esta manera, solicite ayuda con su modelo de negocio. Que estén comprometidos investigadores, profesores y estudiantes en este proceso de acompañamiento. En Estados Unidos hay más de mil centros y en México ya tiene 60”, aseguró.
Para el vicepresidente de Desarrollo Económico de la Universidad de Texas, Rober McKinley, quien participó en el III Congreso Mipyme de las Américas, los centros para el desarrollo de la pequeña empresa se crearon en Norteamérica hace más de 30 años.
Según McKinley, se trata de un sistema educativo que brinda asesoría, investigación y acompañamiento, el cual puede superar más de 10 años en el proceso, esto dependiendo de las necesidades de las compañías que cambian a medida que pasa el tiempo.
Explicó que de las 700.000 empresas que se crean al año en ese territorio, 40 por ciento pasa por alguno de estos centros, que mantienen una intervención en las organizaciones con un modelo integral. En Estados Unidos, los 1.100 centros crean al año 166.500 empleos y, generan en impuestos más de 662 millones de dólares. En ese sentido, estas pyme reciben un financiamiento anual por 3.000 millones de dólares.
Asimismo, según los estudios realizados, por cada dólar invertido en los centros, el país obtiene 6,20 dólares en impuestos al lograr la formalización y sostenibilidad de las organizaciones. “Las universidades son clave en este proceso porque tienen la información, generan conocimiento, confianza, cuentan con infraestructura propia y trabajan en red, todos los servicios para que los empresarios puedan crecer”, dijo la directora de la Asociación Mexicana de Centros de Desarrollo de la Pequeña Empresa de México, Rosario Valencia Castillo, quien afirmó que han replicado el modelo americano, luego de realizar un convenio con el ese gobierno, recibiendo la metodología y haciendo redes que se mantienen.
La representante del Departamento de Comercio y Turismo de la Organización de Estados Americanos (OEA), Gisela Vergara, afirmó que desde esta organización se está replicando una iniciativa similar que tiene como base los Sbdc con el involucramiento de la universidad que permita garantizar la continuidad de los programas.
Tomado del Diario la República
