miércoles, 29 de julio de 2009

A reinventar la innovación agrícola

Autor: EDUARDO LORA

A menos que haya una nueva revolución verde, habrá una nueva crisis mundial de alimentos. Además de elevar los rendimientos, será necesario ahorrar agua y energía, usar menos fertilizantes y evitar riesgos de salud.

La innovación agrícola ha sido víctima de su propio éxito. Gracias a la efectividad de los avances agrícolas del siglo veinte, los gobiernos optaron por ignorar el riesgo de la escasez de alimentos.

La tendencia de descenso de los precios relativos de los productos básicos, de que hablaba insistentemente Raúl Prebisch a mediados del siglo pasado, pareció ser cierta mucho tiempo. Después de los aumentos extraordinarios que tuvieron los precios del trigo, el arroz, el café y muchos otros productos agrícolas a comienzos de los setenta, siguió una tendencia a la baja durante más de tres décadas.

Hubo un campanazo de alerta en el primer semestre de 2008. En pocos meses se duplicaron los precios del maíz, la soya y el arroz, y empezó a hablarse de una crisis mundial de alimentos. Pero el estallido de una crisis aún más grande silenció esos temores. Con la quiebra de Lehman Brothers en septiembre, se inició una caída abrupta de las cotizaciones de todos los productos básicos, no solo los agrícolas.

Aunque llegó a pensarse que los precios regresarían a los deprimidos niveles de comienzos de la década, a duras penas retrocedieron el terreno ganado desde mediados de 2007. Y desde marzo pasado, con los primeros síntomas de recuperación de la demanda en China y otros países en desarrollo, algunos productos han vuelto a tener aumentos importantes. A medida que se afiance la recuperación, esas tendencias ganarán fuerza, puesto que muchas inversiones agrícolas fueron aplazadas durante la crisis y, sobre todo, porque las tecnologías agrícolas están estancadas en muchos países.

El liderazgo de la investigación agrícola ha quedado en manos de unas pocas empresas transnacionales que se han concentrado en producir transgénicos para los grandes países productores. Las investigaciones agrícolas financiadas por los sectores públicos nacionales o por programas de cooperación internacional, como el Grupo Consultivo de Investigación Agrícola Internacional (CGIAR, por su sigla en inglés), han perdido importancia a nivel mundial, y con ello se han abierto enormes brechas de productividad entre unos pocos países avanzados tecnológicamente y el resto.

Brasil es uno de los pocos países que ha aumentado recientemente sus esfuerzos públicos de innovación agrícola. La Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária (Embrapa) es uno de los institutos nacionales de investigación agrícola más grandes del mundo. Gracias a un presupuesto de US$600 millones, Brasil está en una posición envidiable dentro de América Latina.

Decenas de estudios han demostrado que la inversión en investigación agrícola genera retornos económicos de 20% a 40%. Pero la inversión pública en innovación es poco atractiva políticamente, porque supone muchos riesgos y toma tiempo en generar resultados. También conspiran contra la inversión pública los problemas fiscales recurrentes, la falta de gobernabilidad y las políticas de intervención en los mercados agrícolas.

América Latina está hoy mejor posicionada para beneficiarse de una explosión en innovación pues todas estas restricciones son menos severas que en el pasado. Además, han resurgido las fuentes internacionales de cooperación. En respuesta a los aumentos de precios agrícolas de 2008 el Banco Mundial y el BID crearon líneas de crédito para innovación agrícola, y grandes donantes, como la Fundación Gates, decidieron invertir en este campo en la región.

La nueva revolución verde tendrá que buscar no sólo mayores rendimientos agrícolas, sino ahorros de agua y energía, menor uso de fertilizantes y reducciones de los riesgos de salud de los productores y consumidores. Reinventar la innovación agrícola es una de las grandes oportunidades que tiene América Latina para acelerar su desarrollo económico y social.

Tomado de Revista Dinero

http://www.dinero.com/noticias-columnistas/reinventar-innovacion-agricola/61590.aspx

martes, 14 de julio de 2009

Bill Gates idea un sistema para detener huracanes

Tomado de:
http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=40106&origen=notiweb

Parece que Gates está rebosante de ideas, a juzgar por la cantidad de patentes que ha solicitado en los últimos años. Pero su último invento es faraónico: un sistema para detener huracanes como el 'Katrina'.

Según informa
TechFlash, el blog de tecnología de Puget Sound Business Journal, un diario de Seattle (EE.UU.), en la patente están implicados otros 'cerebros' de Microsoft. El sistema consistiría en enfriar las aguas superficiales de la zona marina en la que se generan los violentos huracanes. ¿Cómo? Sólo Bill Gates podría hacerlo: contratando una flota de cientos de buques que se situarían en la ruta del huracán para revolver el agua mediante un sistema de tubos con el fin de mezclar las aguas frías profundas con las aguas cálidas superficiales, enfriando estas últimas.

Uno de los requisitos para que se formen los huracanes es que la superficie del mar sobre la que pasan sea cálida. A mayor temperatura, especialmente en un contexto de calentamiento climático, los científicos prevén que los huracanes serán cada vez más intensos y frecuentes. Enfriar el clima o las aguas superficiales del mar es una solución teórica propuesta ya con anterioridad que sin embargo se enfrenta, como muchas otras ideas de geoingeniería -intervención humana para alterar sistemas naturales mediante la tecnología-, a problemas de inviabilidad económica y consecuencias peligrosamente imprevisibles.

El citado sistema de tubos constituye una de las cinco patentes recién hechas públicas. Pero tamaña tarea no sería financiada por uno de los hombres más ricos del mundo: los inventores también ha pergeñado un sistema de financiación de los buques mediante los seguros contra huracanes, además de apoyo público.

Se cree que éstas y otras ideas nacen de las reuniones que periódicamente celebra
Intellectual Ventures, una empresa de patentes e inventos dirigida por Nathan MyHrvold, ex jefe de tecnología de Microsoft, y a la que está vinculado también Bill Gates.

miércoles, 3 de junio de 2009

Las claves del emprendimiento

Revista Dinero

Este año se desarrollará la novena versión del Emprendedor del Año del Mundo, evento que organiza la firma Ernst & Young y que por primera vez tendrá a un colombiano en competencia: Michael de Rhodes, presidente de Quala. Con motivo de esta participación, a la que llega por haber sido elegido en 2008 Emprendedor Master en la versión colombiana de dicha distinción, que se realizó con el apoyo de Revista Dinero, de Rhodes da tres consejos para un futuro empresario:?

El empresario debe tener confianza en sí mismo y creer realmente en sus ideas. Estas deben ser claras, se debe confiar en ellas y sacarlas adelante. Los futuros empresarios piensan que la llama del emprendimiento está en tomar una idea y copiarla. Lo fundamental es pensar en forma original, ser innovador y continuar esa tendencia de innovación a través de todo el proceso.

Ser empresario es un trabajo, un reto duro. La máxima experiencia que uno puede llegar a tener al momento de convertirse en empresario es construir absolutamente de ceros, pues es un reto más difícil.

La gente piensa que ser empresario es sinónimo de ser exitoso y rico en un tiempo relativamente corto. Ese no es el objetivo final, el objeto final es el tener una idea y realizarla con persistencia a través del tiempo y puede ser que uno sea reconocido, o puede que tenga una recompensa económica, pero ese es el resultado del proceso. Lo que hay que cuidar es el proceso de mucho trabajo, mucha dedicación, mucha disciplina y mucha constancia. Hay que mirarlo así y no buscar atajos, porque estos normalmente no existen.

Universidades, cuna de spin-off

Los retos

“Puede que nuestras investigaciones sean muy buenas, pero los investigadores universitarios en Colombia no estamos preparados para convertir esas buenas ideas en empresas sostenibles”. Esta fue una de las principales conclusiones del foro, expuesta por Edgar Botero, ingeniero y director del grupo de investigaciones ambientales de la UPB.

Botero advirtió que aún los investigadores paisas no tienen claro cómo ponerle un valor a su conocimiento. En Antioquia hay muchas experiencias exitosas en los campos de la biotectnología, materiales y energía, pero, según los foristas, se trata de empresas que han aprovechado las ideas de los investigadores para convertirlas en productos exitosos, pero no de investigadores que hayan convertido sus ideas en empresas.

“En mi opinión ─recalcó─, falta una estructura que pueda reconocer qué es y qué no es empresa. Los investigadores no tenemos un reconocimiento del mercado y no sabemos en términos empresariales cuánto vale nuestro conocimiento”.

Los foristas coincidieron en que una de las barreras para la dinamización de las spin-off en Medellín tiene que ver con el modelo de financiación de las universidades y el respaldo que la academia brinda a sus investigadores y docentes. “Es necesario encontrar fórmulas que le den sostenibilidad financiera a nuestros proyectos, porque los ‘inversionistas ángeles’ son como las brujas, todos sabemos que existen pero nunca los vemos”, advirtió el director del grupo de investigaciones ambientales.

¿Cuál es la fórmula?

Las spin-off son empresas creadas en el seno de organizaciones o entidades ya existentes. Esta figura, aplicada a las universidades, encuentra un sentido fundamental en la transferencia de conocimiento para el desarrollo social y económico.

Las siguientes son algunas recomendaciones que propusieron los foristas para incentivar las spin-off en las universidades del departamento:

- Fomentar la cultura del emprendimiento en los grupos de investigación universitarios.

- Pensar en ideas innovadoras, más allá de pretender constituirse como un grupo de Categoría A de Colciencias.

- La fórmula “idea + proyecto = producto” debe trascender, encontrar mercado y constituirse en empresa. Los grupos de investigación deben tener un acompañamiento de profesionales que conozcan de gestión empresarial.

- Es necesario fomentar los doctorados y movilizar a los profesores para que se conviertan en empresarios de investigación. No basta con ser un excelente investigador.

- Las universidades deben generar garantías para los docentes investigadores. “No es admisible que si un profesor monta una empresa y continúa dando clase, reciba el mismo sueldo”, comentó Botero.

- La escala de valoración de ascenso de los docentes universitarios debe tener en cuenta los esfuerzos que hacen éstos al crear empresa, y no solo su número de publicaciones en revistas indexadas.

- Es preciso que los grupos de investigación interesados en convertirse en spin-off, amplíen sus perspectivas de financiación, enfocándose especialmente en el sector industrial.


Adaptado de: http://www.culturaemedellin.gov.co/sites/CulturaE/QuieroSerEmprendedor/Noticias/Paginas/spin_off_092205.aspx

Pymes adoptarán modelo empresarial de Estados Unidos

Una de las nuevas estrategias de apoyo a la transformación productiva de las micro y pequeñas empresas del país será la creación de nuevos centros de desarrollo empresarial, bajo el modelo que se ha fortalecido en EE.UU. y que ha adaptado México.

Según el viceministro de Desarrollo Empresarial, Ricardo Duarte, se han hecho los contactos con la Agencia para el Desarrollo de la Pequeña Empresa de Norteamérica con el propósito de recibir acompañamiento en la implementación de una experiencia piloto para crear estos centros conocidos en ese país como Sbdc, por sus siglas en inglés, y de los cuales, existen más de mil en ese territorio.

Este proyecto debe ir de la mano de las universidades que son las que tienen la infraestructura y el conocimiento, de manera que como hoy existen consultorios jurídicos, mañana se cuente con consultorios empresariales.

“Lo que pretendemos es que el microempresario pueda acudir a una universidad, nos cuente sus necesidades y, de esta manera, solicite ayuda con su modelo de negocio. Que estén comprometidos investigadores, profesores y estudiantes en este proceso de acompañamiento. En Estados Unidos hay más de mil centros y en México ya tiene 60”, aseguró.

Para el vicepresidente de Desarrollo Económico de la Universidad de Texas, Rober McKinley, quien participó en el III Congreso Mipyme de las Américas, los centros para el desarrollo de la pequeña empresa se crearon en Norteamérica hace más de 30 años.

Según McKinley, se trata de un sistema educativo que brinda asesoría, investigación y acompañamiento, el cual puede superar más de 10 años en el proceso, esto dependiendo de las necesidades de las compañías que cambian a medida que pasa el tiempo.

Explicó que de las 700.000 empresas que se crean al año en ese territorio, 40 por ciento pasa por alguno de estos centros, que mantienen una intervención en las organizaciones con un modelo integral. En Estados Unidos, los 1.100 centros crean al año 166.500 empleos y, generan en impuestos más de 662 millones de dólares. En ese sentido, estas pyme reciben un financiamiento anual por 3.000 millones de dólares.

Asimismo, según los estudios realizados, por cada dólar invertido en los centros, el país obtiene 6,20 dólares en impuestos al lograr la formalización y sostenibilidad de las organizaciones. “Las universidades son clave en este proceso porque tienen la información, generan conocimiento, confianza, cuentan con infraestructura propia y trabajan en red, todos los servicios para que los empresarios puedan crecer”, dijo la directora de la Asociación Mexicana de Centros de Desarrollo de la Pequeña Empresa de México, Rosario Valencia Castillo, quien afirmó que han replicado el modelo americano, luego de realizar un convenio con el ese gobierno, recibiendo la metodología y haciendo redes que se mantienen.

La representante del Departamento de Comercio y Turismo de la Organización de Estados Americanos (OEA), Gisela Vergara, afirmó que desde esta organización se está replicando una iniciativa similar que tiene como base los Sbdc con el involucramiento de la universidad que permita garantizar la continuidad de los programas.

Tomado del Diario la República

miércoles, 27 de mayo de 2009

La tecnología es tan solo un facilitador

Dinero entrevistó a Clayton Christensen, experto mundial en innovación y disrupción. Según él, el capital de los latinoamericanos no se usa para hacer innovaciones disruptivas.

D — ¿Qué es exactamente una innovación disruptiva?

Es una innovación que transforma una industria mediante la introducción de un nuevo producto que se vuelve accesible para toda la población y que es más sencillo. Por ejemplo, Colombia tuvo este tipo de innovación cuando creó su industria de flores y desplazó a los holandeses. Ahora, enfrenta un riesgo similar con otros productores de flores.

D — ¿Qué lleva a un país a buscar este tipo de innovación?

Cuando Japón empezó a crecer, todo el mundo pensó que se trataba de algo extraordinario que tenían los japoneses. Pero, lo único que estaba pasando era que las compañías líderes estaban empezando desde la base, con productos sencillos y accesibles a todos. Cuando llegaron arriba y se concentraron en productos de altos márgenes y bajo volumen, el crecimiento se estancó.

En los setentas, yo era un misionero en Corea y vi como ese país vivía desesperado con la pobreza. Se transformó mediante innovaciones disruptivas. Esto mismo está pasando en China e India.

D — ¿Pero, por qué no pasa algo similar en Latinoamérica?

Yo creo que es porque el capital que va de Europa y Estados Unidos a los países latinoamericanos se invierte solo en la reducción de costos en la fabricación de productos que tienen como destino los mercados de los países desarrollados. Jamás, para hacer innovaciones disruptivas. Por el otro lado, el capital de los latinoamericanos sale de los países y se invierte en papeles financieros en Estados Unidos.

No se si esto sea instintivo o cultural. Cuando los japoneses estaban creciendo se hacían matar antes de sacar su capital del país. Los americanos prefirieron huir antes que luchar.

D — ¿Qué pueden hacer los medios, que están tan amenazados con el mundo digital?

Hay que pensar en el uso que la gente les va a dar al adquirirlos. Por ejemplo, la gente ya no los necesita para estar informados y con las últimas noticias porque hay quienes lo hacen más rápido y mejor en internet. Entonces, hay que pensar en otro uso u oficio. Por ejemplo, en suministrar información confiable e inteligente, como es el caso del Economist. Otro uso puede ser el de ser prestigioso, como el Harvard Business Review. Aquí, lo importante es que la gente la tenga en la oficia, aunque no la lea.

D — ¿Cómo se puede innovar cuando es tan costoso y se necesita de mucha tecnología?

No, lo que se necesita es saber cuál es el trabajo y uso para el cuál van a comprar el producto o servicio y crear un modelo de negocio adecuado. La tecnología es tan solo un facilitad

World Innovation Forum -- Pensar más allá

Solo las empresas que innoven en la inclusión de los más pobres al mundo del consumo, desarrollen mercados que aún no existen, utilicen tecnología y talento humano global podrán sobrevivir en un mundo cambiante.

En los primeros días de mayo se llevó a cabo el World Innovation Forum en la ciudad de Nueva York con la participación de los grandes expertos en el tema. Entre las conclusiones más importantes del foro están la necesidad que tienen las empresas de entender los cambios que se han dado en el entorno en los últimos cinco años y el impacto de los mismos sobre la forma de hacer negocios. Con la conectividad, la tecnología y la globalización, las relaciones entre empresas y consumidores no pueden ser las mismas de hace diez años. En consecuencia, solo podrán sobrevivir las empresas que adecuen sus organizaciones a estos cambios y que entiendan que los negocios actualmente están más orientados a experiencias que a productos, que el consumidor está buscando y está dispuesto a pagar por productos y experiencias hechas a la medida, que la inclusión es un tema de vida o muerte y que las oportunidades están en los mercados que aún no han sido creados.

C.K. Prahalad: Profesor del Ross School of Business de la Universidad de Michigan. Autor de varios libros y reconocido mundialmente por su trabajo de investigación acerca de la base de la pirámide. Prahalad escribió recientemente La nueva era de la innovación. Esta es la forma como el profesor explica la importancia de la innovación en las empresas.

Principios para construir nuevo capital estratégico

1. La escasez de recursos hace que los emprendedores sean muy creativos para poder llevar a cabo sus aspiraciones. Las empresas con abundantes recursos deberían aumentar sus metas y aspiraciones, de forma tal que los recursos se les vuelvan escasos y puedan surgir la creatividad y la innovación.

2. Para construir una estrategia hay que empezar por involucrar el futuro. Hay que lograr una visión compartida de lo que el mundo puede ser, no de lo que es, y preguntarse cómo se puede construir este nuevo mundo de una manera eficiente.

3. Hay que interesarse por las futuras prácticas y no por las consideradas mejores, ya que con esto, a lo único que se llega es a la mediocridad. El foco debe estar dirigido a la creación de valor y a la búsqueda de una perspectiva global. La eficiencia ni siquiera se cuestiona, se da por dada. Hay que tratar de ir más allá. Para lograrlo se requiere velocidad y consistencia. Cambiar el foco, de esperar y reaccionar, a sentir y responder, anticipar y crear.

Fuerzas que han cambiado los negocios en los últimos cinco años -todos los negocios se verán afectados-.

1. Ubicuidad. Hay tres billones de personas conectadas de alguna forma y esto tiene que cambiar la relación entre empresas y consumidores.

2. Reducción dramática del costo de la tecnología. Todo el mundo tiene acceso.

3. La convergencia de la tecnología en las fronteras de las industrias. Se está dando en todas y es difícil saber cuáles son los límites entre unas y otras.

4. El enorme éxito de las redes sociales.

Negocio como Experiencia

La visión de negocio orientada a productos está cambiando por una visión basada en una experiencia. El reto entonces es monetizar esa experiencia. La experiencia le quita a los productos el carácter de commodity. Los consumidores están dispuestos a pagar más por la posibilidad de poder decidir sobre el producto y crear su propia experiencia.

Hace diez años, la firma tenía mucho más importancia que los consumidores. Ahora, los consumidores pueden tener la misma importancia que la firma e incluso más.

Pero, no se trata de un consumidor, sino de la experiencia de cada consumidor a la vez. El nuevo juego va a ser la co-creación de una experiencia personalizada. La co-creación es importante porque el consumidor se involucra y construye su propia experiencia. Co-creación significa dos solucionadores de problemas: la empresa y el consumidor. El resultado es el valor real creado con una experiencia co-creada.

El acceso y la transparencia son cruciales en la creación de valor. La transparencia se está volviendo obligatoria por ley, como la información en las etiquetas; pero, el acceso es algo en lo que hay que trabajar. Esto significa la posibilidad de tener un diálogo con el consumidor y darle acceso cada vez que este lo requiera. En ese sentido, los estrategas de las compañías deben mejorar la base de recursos para que los consumidores puedan tener acceso.

Para lograrlo es preciso construir nuevas habilidades en la arquitectura social de la organización: valores, habilidades, actitudes, fortalezas, capacitaciones y evaluaciones. Pero, más importante, tiene que repensar la arquitectura tecnológica y cómo convertir la tecnología de la información y el conocimiento en un activo estratégico.

En conclusión, el talento importa más de lo que pensábamos, así como la tecnología de la información importa más de lo que pensábamos.

Puede que aún necesite un producto. Por ejemplo, si su negocio es un sistema de manejo de emergencias, necesita un producto, pero no quiere decir que necesite una ambulancia.

Nuevas Oportunidades de Mercado

Los empresarios siempre asumen que si los consumidores tuvieran plata podrían comprarles sus productos. Pero hay que romper con esta idea y generar en la gente la capacidad de consumir.

La innovación es esencial en los negocios en la base de la pirámide. Los problemas de la base de la pirámide son conocidos. Con frecuencia, lo que falta es innovación para desarrollar un producto que sea accesible a todos y un sistema de distribución que permita llegarles a todos los consumidores. Por definición, el mercado de la base de la pirámide es aspiracional.

Vijay Govondarajan: Profesor de Negocios Internacionales y fundador del Centro de Liderazgo Global en Dartmouth College. Es el asesor Principal en innovación de General Electric.

Balance estratégico

De acuerdo con el profesor Govondarajan, para que un negocio sea exitoso debe mantener el equilibrio entre el presente y el futuro. Por ejemplo, los proyectos que se están haciendo en 2009 tienen que pensarse en tres tiempos diferentes, como si estuvieran divididos en tres cajas. En la caja 1 estaría todo lo relacionado con el negocio actual, el que produce las utilidades. Aquí hay que concentrar entre un 50% y 55% de la energía. En momentos de crisis, un poco más.

La caja 2 sería para los proyectos de 2020, que se tienen en una caja separada pero cercana. En esta, la energía que se le dedica debe ser entre 10% y 20%, y en tiempos de crisis entre 15% y 30%. La caja 3 sería para probar conceptos, nuevos negocios. En tiempos normales, requiere entre 10% a 20% de la dedicación, mientras que en los de crisis entre 5% y 10%. Hay que tener un buen manejo de las tres cajas. Mientras que de la caja 1 todo se conoce, de la 3, el 95% son suposiciones.

Todas las empresas tienen una Misión y todas sirven para algo. Bien podrían intercambiarse entre empresas y nadie se daría cuenta. Lo que importa es tener una intención estratégica con tres criterios básicos: Dirección -la gente tiene que saber para dónde va la compañía-; Motivación, -hay que crear un ambiente de trabajo que motive a la gente a trabajar-; y Retos, -los buenos empleados buscan retos. Hay que contratar la gente que tiene ideas, estos son los ejecutores-.

La competencia

La competencia para el futuro es lo que hace ahora, en 2009.

El desempeño es una función de las expectativas. Lo que hay que buscar son las oportunidades no descubiertas y no perseguir el presupuesto. El fracaso no es una opción. Hay que imaginar el futuro con confianza y convicción.

Los CEOs, por lo general, se quedan en su zona de confort, pero es preciso salir de ahí y retar el status quo. Con frecuencia, los CEOs construyen barreras para evitar que entre la competencia, al estilo del castillo blindado que construyó Xerox. Le sirvió para protegerse de Kodak e IBM, porque estas dos empresas querían duplicar lo que hacia Xerox, pero no contra Canon que entró con un negocio diferente e ingresó por donde nadie estaba pensando. "El que vive de la espada muere con las balas de los que no viven de la espada".

Las empresas en los países desarrollados fabrican productos con márgenes altos y por lo general no están dispuestas a hacer productos de poco margen para el mercado masivo. Esto es un problema de rigidez mental. Por ejemplo, jamás harían el carro de US$2.000 que acaba de producir Tata en la India, porque consideran que hacerlo dañaría su marca.

En este sentido, la motivación para las multinacionales de los mercados emergentes es enorme. Por ejemplo, podrían aprovechar y producir un carro análogo para el mercado europeo o americano que solo costara US$8.000. Se llenarían de plata. ?

Clayton Christensen: es conocido mundialmente por su trabajo en innovación y disrupción. Actualmente se desempeña como profesor de la Escuela de Administración de Harvard.

Christensen es un convencido de la innovación disruptiva. Según este profesor, los mercados maduros que aparentemente no tienen mucho más espacio para crecer, lo pueden lograr, y mucho, a través de innovaciones disruptivas que transformen productos complicados y costosos en productos simples y accesibles para todos.

Sin embargo, para una innovación exitosa, entender al consumidor es una unidad de análisis equivocada. La clave está en entender para qué tipo de oficio es que el consumidor necesita el producto.

Un buen ejemplo de una compañía que logró un producto disruptivo en su momento fue Toyota, cuando introdujo el modelo Corolla en el mercado de Estados Unidos. En su momento, ninguna de las empresas grandes, ni Ford ni Chrysler, estaban pensando en un carro que fuera económico para el consumidor americano. Ahora, el turno de la innovación disruptiva le toca a la coreana Kia.

Al comienzo, los productos siempre son complicados. Luego viene la disrupción y todo se vuelve sencillo y accesible. Hay más ejemplos, como lo que le pasó al minicomputador cuando surgió el PC y ahora lo que le está pasando a los periódicos con internet.

Algo similar ocurre con los países. En Japón, todas las compañías empezaron desde la base con productos sencillos y, hacia los 90, estaban en la parte superior, donde los volúmenes son bajos. Luego, el turno fue para Corea y Taiwán y ahora para China e India. ?

Avenidas para una nueva industria

Las oportunidades están en los segmentos del mercado que no están consumiendo porque, para ellos, algo siempre es mejor que nada. Se empieza por ahí y luego se toma el mundo.

Muchas innovaciones que tienen un enorme potencial de crecimiento fracasan, no por el producto o servicio en sí mismo, sino porque la compañía las trató de meter en un modelo de negocio que no era apropiado, en lugar de crearles uno nuevo modelo.

Si un innovador va a la gerencia con un nuevo producto para atender un mercado que no existe, lo más probable es que no obtenga los recursos para desarrollarlo. Se pierden grandes oportunidades. El flujo de caja descontado es el gran enemigo de la innovación.

En una compañía establecida siempre se quiere utilizar la capacidad instalada, así no se ajuste a las nuevas necesidades. Las compañías nuevas, por el contrario, invierten en lo que sea necesario para que el producto funcione. Por ejemplo, si necesitan una nueva fuerza de ventas la contratan.

Todo esto pasa no por la estupidez de los gerentes, que hacen exactamente lo que se les enseñó, sino porque tienen unos clientes y un modelo de negocio. De hecho, la búsqueda de utilidad es lo que hace que las compañías crezcan, pero es también lo que las lleva a su liquidación.

Hay excepciones, como el caso de IBM, que logró crear un nuevo modelo de negocio. Para Christensen, las unidades de negocio no pueden evolucionar, mientras que una corporación sí puede hacerlo, creando nuevas unidades de negocio.

¿Cómo es un modelo de

negocio y cómo se construye?

¿Qué es una marca valiosa y cómo se construye?

1. Diseñe un producto que haga bien el trabajo requerido.

2. Póngale una marca que identifique el trabajo con el producto.

3. La gente lo contrata para que haga el trabajo y al ver que lo hace bien aprende a confiar en esa marca.

4. Lo contratan siempre que lo necesitan y empiezan a hablar de él.

5. La publicidad refuerza la marca.


Tomado de:

http://www.dinero.com/noticias-informe-especial/pensar-alla/59627.aspx

martes, 19 de mayo de 2009

El tráfico rodado ilumina los semáforos

El tránsito constante de vehículos es molesto, contaminante y ruidoso, pero el inventor británico Peter Hughes ha descubierto cómo sacarle alguna ventaja a tanta incomodidad. Hughes ha diseñado una plataforma con bandas sonoras y, cada vez que un vehículo pasa sobre ella y ejerce presión, se acciona un mecanismo por el movimiento vertical que activa un generador eléctrico. El dispositivo ha sido bautizado como Energía en el asfalto (Electro Kinetic Road Ramp, en inglés).

FUENTE | Público 19/05/2009

La empresa española Eco-Raec cuenta con los derechos de explotación para España, Francia y Portugal y que ha presentado el prototipo en el Salón Internacional de Energía y Medio Ambiente (GENERA), celebrado en Madrid. Las primeras pruebas se realizarán a finales de julio en Inglaterra.

Cuanto más tráfico, mejor. El sitio idóneo es el acceso a centros comerciales, peajes o aparcamientos, donde el tránsito de vehículos es continuo. Y la aplicación directa de la electricidad generada es el suministro a semáforos o farolas, el alumbrado de centros de ocio, y la iluminación interior de aparcamientos. "En caso de que haya soportes que precisen de energía eléctrica en las inmediaciones, la electricidad se puede verter a la red", explica el director de Eco-Raec, David López.

Además de colocar estas bandas en una plataforma artificial en el suelo, Hughes propone situarlas en badenes que obliguen a reducir la velocidad. La electricidad producida iluminaría los paneles de advertencia de límite de velocidad y zona residencial.

"Con unos 5.000 vehículos a la hora se pueden generar 160 kw/hora, lo que equivale a iluminar 400 farolas durante un día, por ejemplo", señala López.

Las placas sólo sobresalen dos centímetros sobre la rasante de la carretera, un resalte muy pequeño para que el coche lo note. Hughes explica en un vídeo en la web del proyecto que esta instalación "no supone un mayor consumo de energía del vehículo". La energía generada por la carretera dependerá del número de módulos que se instalen, el número de vehículos que circulen por la plataforma, su frecuencia de paso y el peso de los vehículos, ya que, a más pesados, más electricidad. El coste oscila entre 20.000 y 40.000 euros.

Autor: María García de la Fuente

Tomado de:

http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=39391&origen=notiweb

lunes, 18 de mayo de 2009

Antioquia le apuesta a la ciencia

Carlos Hildebrando Fonseca Zárate* - Medellín | Publicado el 26 de marzo de 2009

La ciencia, la tecnología y la innovación juegan un papel fundamental para generar empleo y actividad económica en la crisis mundial actual.

Antioquia le apuesta acertadamente a la ciencia, con miras a ser competidor de clase mundial y para superar la diferencia de ingreso y de tecnología entre el Valle de Aburrá, que produce el 70 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y cuenta con el 88 por ciento de las empresas tecnológicas del Departamento y el resto de Antioquia.

Mientras Bogotá invertirá 63 mil millones para el cuatrienio, la Gobernación de Antioquia asignó 150 mil millones de pesos y el alcalde Salazar prometió el 1 por ciento del presupuesto total de Medellín, con 35 mil millones iniciales, que incluyen la "Manzana de la Innovación". Y con un pendiente de adición de 115 millones por parte de EPM.

La secretaría de Productividad de Antioquia, en cabeza de Maximiliano Valderrama, creó recientemente la dirección de Ciencia, Tecnología e Innovación, con Teo Rendón a la cabeza.

Medellín apunta también hacia una Secretaría de Desarrollo y Competitividad con un fuerte componente de conocimiento e innovación.

En los dos años y medio restantes, las dos Administraciones deben lograr sinergias que consoliden una Ciudad-Región ampliada, que se prolongue en un corredor productivo hasta Urabá. Debemos evolucionar de la Medellín "más educada" que inició Fajardo hacia la Ciudad-Región más innovadora, integrada y articulada con el resto de Antioquia.

Las universidades están evolucionando hacia formas más modernas de investigación y gestión estratégica, creando empresas y centros productivos innovadores.

Así, por ejemplo, el Vicerrector de Investigación de la Universidad de Antioquia, Alfonso Monsalve, lideró en tiempo récord la puesta en marcha de cinco Centros de Investigación e Innovación de Excelencia: Centro de Investigación e Innovación en Energía (CIIEN); ARTICA, Alianza Regional en TIC Aplicadas; CIDEPRO, Centro para el Desarrollo de Productos contra las Enfermedades Tropicales; EDIMEI, Centro de Epidemiología y Diagnóstico Molecular de Enfermedades Infecciosas y BIOINTROPIC, Centro de Investigación e Innovación de Excelencia en Biotecnología y Biodiversidad de Antioquia, en las cuales se logró comprometer diferentes socios públicos, privados y universitarios, incluyendo el Hospital Pablo Tobón Uribe y la IPS universitaria, EPM, UNE telecomunicaciones, varias universidades y empresas privadas.

La SIU, sede de investigación de la Universidad de Antioquia, avanza con el apoyo decidido de la rectoría de Alberto Uribe.

El G-8, compuesto por ocho universidades con sede en Medellín, creó una sociedad gestora de fondos capital de riesgo con la Universidad Santiago de Compostela.

Los ya famosos desayunos Universidad-Empresa-Estado, iniciados hace más de cinco años, resultaron en la creación de TECNNOVA como gran enlace que organiza periódicamente excelentes mesas de negocios entre la academia y la producción.

El SENA y CREAME están haciendo un excelente trabajo de incubación y fomento de empresas de base tecnológica con proyección y renombre internacional.

La Cámara de Comercio de Medellín organizó cinco "clusters" de clase mundial: Construcción, Energía, Salud, Textiles y Moda y Turismo.

El presidente Bojaninni de Suramericana de Inversiones y el Presidente de Promotora de Inversiones, Francisco Mira iniciaron "Progresa Capital", otra fuente de capital de riesgo para la innovación en una perspectiva de hasta 40 millones de dólares en la cual también estará Bancolombia.

Comfenalco y El Parque Tecnológico de Antioquia están afinando una alianza que abre el camino de las Cajas de Compensación como fuente económica y actores importantes en la financiación de la innovación.

La Ley de Ciencia y Tecnología, recientemente expedida, liderada por el doctor Jaime Restrepo Cuartas, un Colombiano ejemplar, se concreta rápidamente en esta tierra promisoria, en la cual el BID encontraría excelentes socios de inversión en conocimiento.

El BID podría ser un socio ideal de ese esfuerzo participando en los fondos de capital de riesgo y empresas de innovación de Antioquia y replicando esa experiencia en más países de América Latina y el Caribe.

*Gerente Parque Tecnológico de Antioquia

Tomado de:
http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/A/antioquia_le_apuesta_a_la_ciencia/antioquia_le_apuesta_a_la_ciencia.asp?CodSeccion=9

sábado, 2 de mayo de 2009

El líder empresarial en medio de la crisis: ¿Cuál es su definición de liderazgo?

Pregunta hecha por Pat Campbell desde Belfast (Irlanda del Norte). Responden Jack y Susy Welch.

Hace una pregunta inmemorial y más oportuna que nunca. La gente en su país, aquí en Estados Unidos y en todo el mundo está confundidas, asustada e iracunda. Muchos se sienten traicionados profundamente por el fracaso de las instituciones y los individuos en los que confiaron para que los protegieran y los guiaran en su existencia y su forma de ganarse la vida. Se preguntan -como usted, al parecer- qué forma de liderazgo se necesita para sacarnos del desastre en el que estamos, tanto en el gobierno como en los negocios.

Los líderes, también, están sintiendo la carga de estos tiempos sin precedente. Como el resto de nosotros, la mayoría de los líderes no vieron venir el colapso ni anticiparon su magnitud, y pocos en realidad saben cuándo terminará.

De hecho, todo lo que la mayoría de los líderes sabe con seguridad en estos momentos es que la confianza en la autoridad se encuentra actualmente en un nivel bajo sin paralelo en nuestra generación y que el margen de error para los administradores se ha evaporado.

Así que, ¿qué es liderazgo bajo estas circunstancias? La primera respuesta es: liderazgo es lo mismo de siempre, solo que ahora los líderes están en el momento en que se les exige más. Los líderes necesitan emanar energía positiva. Definir su visión. Construir magníficos equipos. Cuidar. Enseñar. Decidir. Innovar. Ejecutar.

Algunas cosas nunca cambian

Pero si usted está dirigiendo un equipo, una división o compañía en estos momentos, hay un aspecto definitorio del liderazgo que no puede y no debe descuidar, pese a la locura y empantanamiento actual: inventar el futuro de su compañía.

Mire, en tiempos difíciles, el reto toral del liderazgo es el de equilibrar las necesidades en el corto y largo plazos de la compañía. Todo el mundo sabe eso. Los líderes deben administrar a la gente, las ventas y los costos para cumplir con los compromisos financieros inmediatos, y simultáneamente invertir en proyectos futuros que puedan capturar las tendencias futuras del mercado y garanticen una empresa funcional. Como hemos dicho antes, esta paradoja esencial del liderazgo requiere que los gerentes coman y sueñen al mismo tiempo.

Hoy en día, sin embargo, la mayoría de los administradores o gerentes están con la mirada fija en el corto plazo. Lo entendemos: deben estar así, porque es necesario en esta lucha brutal para sobrevivir. Están recortando personal, reduciendo costos y presionando para lograr más productividad.

Están sudando sobre los detalles como nunca antes, y presionando a la gente para encontrar el giro innovador que pudiera salvar a la organización. Lo que es más, los líderes están volviendo la mirada hacia sus empleados, la mayoría de los cuales ya de por sí se sienten frenéticos acerca de su seguridad laboral, y les piden que redoblen su intensidad. "Trabajen más rápido, más duro y con mayor inteligencia", están diciendo los líderes, "o bien pudiera ocurrir que ninguno de nosotros esté aquí mañana".

Pero -y aquí está el problema-, muchos líderes están descuidando el hecho de que deben definir y crear ese mañana. ¿Por qué? Parte de ello es simplemente la naturaleza humana. Cuando uno se está ahogando, no está pensando en lo que va a poner en la canasta de día de campo para su próximo día soleado en la playa. Está pensando: "¡Patalea, patalea, patalea!" Pero otra parte del problema es solo una forma de evadir el conflicto. Los líderes sienten en los huesos cómo reaccionará su gente a cualquier plática acerca de planificación a largo plazo.

"¿Cómo puedes estar gastando dinero en un proyecto sacado de la manga cuando acabas de despedir a Joe y a Mary", exigirán saber esos empleados. Y, "¿estás hablando de reducir nuestros beneficios, y ahora dices que vas a invertir en qué?" En una época de recortes radicales, gastar dinero en cualquier cosa puede desatar truenos y centellas. Pero no deje que ese ruido ahogue sus ideas. Trate de abrirse paso entre los reclamos y llegar a su gente para que ellos puedan oír acerca de sus ideas sobre lo que se hará más adelante, y sus proyectos.

Si lo que desea es superar el temor organizacional, el cinismo y el dolor, el futuro que usted describe debe ser emocionante y prometedor. Solo tiene que ayudar a la gente a comprender que con la determinación y colaboración de todos, la compañía será diferente algún día y mejor.

No se equivoque. No estamos sugiriendo que los líderes actuales traten de equilibrar las necesidades de largo y corto plazo en un 50 y 50 por ciento. En el ambiente de hoy, eso sería una exageración.

Pero si usted es un líder que está aportando ciento por ciento de su energía en los retos presentes, ciertamente podría cambiar eso para que fuera algo así como 75 u 80 por ciento, dedicar el resto de su tiempo y energía a idear cómo podría y debería verse el futuro de su compañía, e impulsar a su gente para que lo hagan realidad a su lado.

Nos damos cuenta, por supuesto, de las condiciones actuales son terribles y comprendemos perfectamente por qué los líderes se encuentran en una actitud de supervivencia a corto plazo. Pero cuando llegue el repunte, en un año o en tres, el panorama de negocios será nuevo y diferente. Habrá sin duda menos competidores y quizá más oportunidades, pero solo para esas compañías que estén preparadas y listas para aprovecharlas. Recuerde, entonces, que inventar el futuro es un aspecto crucial del liderazgo. Los verdaderos líderes del 2009 serán revelados cuando ese futuro llegue.

Tomado del Diario Portafolio, Mayo 02 de 2009

http://www.portafolio.com.co/negocios/administracion/2009-05-02/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_PORTA-5112487.html

martes, 28 de abril de 2009

Investigan la inserción de carros híbridos en mercado colombiano

Tomado del diario La República 28 de abril de 2009

Un grupo de científicos de la Universidad Nacional de Medellín está desarrollando un modelo matemático con el fin de medir las posibilidades de inserción de vehículos que funcionan con motor eléctrico y a gasolina.

Hace dos años dieron inicio a este proyecto que comenzó como una tesis de pregrado de un estudiante de Ingeniería. Actualmente, la evalúan grupos de investigación en estudios energéticos y sistemas e informática, liderado por el profesor Carlos Franco.

Para llevar a cabo el proyecto, la Universidad inyectó un capital de 15 millones de pesos, además de realizar un muestreo de datos que iban desde las características de los carros, hasta las tendencias de consumo de los colombianos.

Según el docente Carlos Franco, en la primera fase se observó que habrá un aumento en el consumo de gas natural, lo que requiere la modificación del tanque de los carros que usan gasolina. Adicionalmente, considera que en el país es necesario solucionar la oferta ya que hay regiones que carecen del suministro de este combustible, lo que obliga a la utilización de la gasolina.

El profesor cree que las posibilidades de que estos vehículos ingresen al territorio nacional son remotas por factores como el alto costo, ya que su importación podría alcanzar aproximadamente 21 mil dólares, sin contar con los impuestos.

En su concepto, sería ideal iniciar el uso de estos carros porque los actuales son “altamente tóxicos tanto para el medio ambiente como para las personas” por su elevada emisión de dióxido de carbono.

Según el coordinador Editorial de la Revista Automotores, Jaime Gabriel Abozaglo, la entrada de los carros híbridos al país “es complicada” porque no hay incentivos por parte del gobierno para adquirirlos, hecho que sería importante si se tiene en cuenta que el sistema que se usa en este momento es altamente contaminante.

A su juicio, uno de los incentivos para la llegada de estos productos podría ser, por ejemplo, la eliminación de aranceles para su importación Otro problema que señaló Abozaglo es que la topografía del territorio nacional no permitiría el uso del carro eléctrico debido a que no tiene mucha fuerza en el motor.

“Este vehículo podría usarse con facilidad en las ciudades planas, aunque en los trancones también presentaría alguna dificultad. Además, se trata de un sistema costoso que requiere de una infraestructura especial, ya que las baterías con las que se carga tienen una duración de cinco años, razón por la cual se debe contar con un sistema especial para reciclarlas y de esta manera evitar su contaminación.

A esto se suma, que los talleres de mecánica del país también deberían tener una modificación porque los carros híbridos requieren otros procesos y nuevas tecnologías.

Una de las dificultades del mercado de vehículos eléctricos es la cantidad de kilómetros que se puede andar sin tener que volver a cargar las baterías. “Los últimos desarrollos que muestran los fabricantes tienen cifras de hasta 60 kilómetros, lo que alcanza para ir y volver del trabajo a la casa y viceversa.

Sin embargo, no se podrían hacer viajes largos”, asegura el profesor Carlos Franco. Los especialistas prevén que en cinco años podría llegar el primer carro híbrido al país, mientras que en Europa, ya se cuenta, incluso, con sitios especializados en los cuales se puede efectuar la recarga de la pila.

Sorprender e innovar, clave para los negocios

Tomado del diario La Republica 27 de abril de 2009

Hacer propuestas que sorprendan y estén llenas de innovación frente a los clientes, tanto antiguos como potenciales, son elementos clave que permiten a los pequeños y medianos negocios salir adelante en momentos coyunturales como los que se viven.

Así lo manifestó el presidente de Publik, Jorge Enrique Giraldo Nieto, al referirse a la complicada situación económica actual, en la que no hay que pensar en lo que se pudo haber hecho antes, sino en lo que hay que hacer para salir adelante, como, por ejemplo, aprovechar al máximo las oportunidades que se presentan y tomarlas haciendo las cosas bien.

Bajo esa premisa, afirma que ha sacado adelante su empresa de servicios informáticos durante 35 años y es la estrategia por medio de la que se prepara para afrontar los retos que se acercan.

Durante la realización de su reunión anual en Pereira de la denominada “Publik mi canal público, Encuentro Agregando Talento 2009”, dijo que eventos como este permiten revisar de qué manera están preparados ellos y las compañías de la ciudad para la actual coyuntura mundial.

“Aquí estamos de manera sincera, estamos analizando dónde estamos parados y qué desafíos exigen las condiciones actuales, en las que la tecnología, la innovación y la creatividad son el insumo más importante", explicó.

Teniendo en cuenta desarrollos tecnológicos como la portabilidad, movilidad, conectividad e interactividad, Publik analiza su posición frente a la convergencia de medios a través del celular, artefacto en el que se unirán todas las cadacterísticas anteriores.

En la reunión, y luego de la conferencia del autor y ponente de la Ley de Ciencia y Tecnología, Jaime Restrepo Cuartas, la empresa hizo una demostración de Publikonline.com, plataforma que cuenta con componentes de webcam a través de Internet, sistemas de PDA (para ver en vivo el funcionamiento de los sistemas electrónicos de la compañía ya sea dentro del país o fuera), entre otros.

“Con esto demostramos que gracias a plataformas tecnológicas de la compañía y mediante un celular y un software hecho por nosotros, se puede ver el contenido de una de las pantallas gigantes instaladas en inmediaciones de la Gobernación, por ejemplo”, explicó Giraldo.

Y eso es a futuro a lo que le apunta la compañía pereirana.

Para el 2009, Publik espera crecer por encima de los 5 o 6 puntos, cifras que han sido sus promedios históricos.

jueves, 9 de abril de 2009

NERD TEST


I am nerdier than 94% of all people. Are you a nerd? Click here to take the Nerd Test, get geeky images and jokes, and write on the nerd forum!

Educación con visión integral

La educación convencional hace sumamente difícil el pensamiento independiente, produce como una máquina de chorizos, un tipo de ser humano cuyo principal interés en la vida es encontrar seguridad, llegar a ser un personaje exitoso o importante, o meramente genera una anomia conformista que produce la mínima reflexión posible. La conformidad conduce a la mediocridad.

Mientras se siga rindiendo culto al éxito, ser diferente o resistir el entorno no es fácil, y a menudo es peligroso. La urgencia de alcanzar éxito en la vida, que es la recompensa que esperamos por nuestro trabajo o actividad, la búsqueda de seguridad interna o externa, el deseo de comodidad y superioridad, todo este proceso ahoga el descontento, pone fin a la espontaneidad y engendra temor e insatisfacción.

Toda la educación que hemos recibido nos engendra el temor de ser diferentes a los demás o de pensar de distinta manera a la norma establecida que respeta la autoridad y la tradición que producen el disciplinamiento tal como lo decía Michel Foucault en Vigilar y Castigar. Las escuelas son dispositivos sociales de “normalización” y disciplinamiento cuyo objetivo es moldear al individuo, el cual se termina alienando por la tensión que se genera entre su esencia original y el comando social que busca adaptarlo a la media.

Afortunadamente siempre emergen unos pocos seres que resisten y son sinceros. Se trata de individuos que están deseosos de examinar los problemas humanos sin prejuicios de ninguna clase. Sin embargo, en la gran mayoría de nosotros no existe ese espíritu de la inconformidad o rebeldía y nos dejamos ceder a las circunstancias del ambiente.

La rebeldía puede ser de dos tipos: la violenta, que es mera reacción, sin entendimiento, contra el orden establecido; y la rebeldía profundamente psicológica de la inteligencia, que promueve la gestación de una visión integral. Muchos nos rebelamos contra la ortodoxia establecida sólo para caer en otras ortodoxias, en otras ilusiones o favorecernos (ocultamente). Sólo cambiamos de molde. Nos separamos de un grupo o de un círculo de ideales y nos identificamos con otros grupos u otros ideales creando así una nueva norma de pensamiento contra la cual tendremos que rebelarnos más adelante. Esta rebeldía reactiva sólo produce oposición.

Pero hay una rebeldía inteligente que no es reacción y que viene del conocimiento propio, como consecuencia de la verdadera comprensión. Es sólo cuando nos enfrentamos con la experiencia tal como se presenta sin evitar perturbaciones y mantenemos alerta nuestra inteligencia e intuición que emerge una visión integral cuya rebeldía queda puesta de manifiesto en cada acto.

Ahora bien, ¿qué significa la vida? ¿Para qué vivimos y luchamos? Si nos educamos simplemente para lograr el aplauso ajeno, alcanzar una buena posición, o ser más eficientes, o poder dominar a los demás, entonces nuestras vidas estarán vacías y carecerán de profundidad y perderán todo sentido. Podemos estar muy capacitados, pero si no capturamos esa honda integración de pensamiento y sentimiento, nuestras vidas se mecanizan. Mientras la educación no cultive una visión integral de la vida, esta se presentará como incompleta y contradictoria, amplificando los temores y tormentos.

En lugar de despertar la inteligencia integral del individuo el sistema educativo y la impronta cultural nos estimula para que nos ajustemos a un molde, por lo que nos impide la comprensión de nosotros mismos como un proceso integral. Intentar resolver los muchos problemas de la vida en sus respectivos niveles, separados como están en varias categorías, compartimentos estancos, indica la total falta de comprensión. La educación debe efectuar la integración de todas las entidades separadas, porque sin integración, la vida se convierte en una serie de conflictos y sufrimientos.

¿De qué vale que nos hagamos abogados, si contribuimos a perpetuar los pleitos y conflictos? ¿De qué vale el conocimiento adquirido, si continuamos viviendo en la confusión? ¿De qué valen las competencias técnicas si las usamos para dominar o destruir al prójimo y al medio que nos posibilita vivir? ¿Cuál es el valor de la existencia si nos termina llevando a la violencia o la desdicha de la insatisfacción?

Todos fuimos adiestrados por un sistema alocativo/educativo cuyo objetivo fue innundarnos de un temor paralizante cuyas consecuencias se expresan en nuestra busqueda de seguridad y en nuestro individualismo. Aunque lo disimulemos con eufemismos, hemos sido educados para las varias profesiones dentro de un sistema basado en la explotación y el miedo adquisitivo. Semejante adiestramiento no puede producir otra cosa que mayor confusión y miseria para nosotros y para el mundo, porque crea en cada uno de nosotros barreras psicológicas que nos separan y nos mantienen aislados de los demás. La educación no puede ser meramente cuestión de adiestrarnos en habilidades instrumentales. Queda claro que la instrucción contribuye a la eficiencia de la sociedad, pero no produce integración. Una mente educada y adiestrada de esta manera es la perpetuación del pasado, y no está en condiciones de descubrir lo nuevo. Por eso, para averiguar en qué consiste la verdadera educación, tenemos que examinar el total significado de la vida.

Hay una riqueza inspirada en el amor, que va mucho más lejos y es mucho más grande que la eficacia inspirada por la ambición eficientista. Sin el amor, que es lo que nos da una comprensión integral de la vida, la eficacia sólo engendra crueldad e insatisfacción. La educación no es la simple adquisición de conocimientos, ni coleccionar y correlacionar datos, sino ver el significado de la vida como un todo. Pero el todo no se puede entender desde un sólo punto de vista. La función de la educación tiene que ser crear seres humanos integrados, y por lo tanto, inteligentes en un sentido trascendente. Podemos adquirir títulos y ser eficientes en el aspecto mecánico sin ser inteligentes. La inteligencia no es mera información; no se deriva de los libros ni consiste en la capacidad de reaccionar hábilmente en defensa propia. Cuantificamos la inteligencia en términos de títulos y exámenes y hemos desarrollado mentes astutas que esquivan los vitales problemas humanos. Inteligencia es la capacidad para percibir lo esencial, lo que “es” y la educación es el proceso de despertar esta capacidad en nosotros mismos y en los demás.

La educación debe ayudarnos a descubrir valores permanentes para que no nos conformemos meramente con fórmulas y lemas. La educación nos debe ayudar a demoler las barreras sociales y nacionales en lugar de reforzarlas, porque estas crean antagonismos entre los seres humanos y profundizan las desigualdades y la ceguera. Desgraciadamente el sistema de educación normalizador nos torna en seres serviles, mecánicos y profundamente irreflexivos y superficiales.

Sin una comprensión integral de la vida, nuestros problemas individuales y colectivos crecen y se agudizan en todos los sentidos. El objetivo de la educación no es sólo producir simples eruditos, técnicos y buscadores de empleos, sino hombres y mujeres con visión integral, liberados del temor, porque sólo entre tales seres humanos puede acontecer el verdadero desarrollo.

El sistema educativo no debe estimular a las personas a ajustarse a la sociedad, ni a que se manifieste reactivamente contra ella porque sí, sino que debe ayudarlas a descubrir los verdaderos valores que surgen como resultado de la investigación desapasionada y de la comprensión de sí mismo. Cuando no hay conocimiento propio, la autoexpresión se convierte en autoafirmación, con todos los conflictos ambiciosos y agresivos que trae aparejado. La educación debe despertar en el individuo la capacidad para comprenderse a sí mismo, y no simplemente entregarse a la complacencia de la autoexpresión hedonista.

Los sistemas educativos o políticos no cambian misteriosamente; se transforman cuando nosotros cambiamos fundamentalmente. El ser humano es de primordial importancia, no el sistema; y mientras no comprendamos el proceso total de nuestra propia existencia, no hay sistema, sea del signo que sea, que pueda traer paz y desarrollo para todos.

Tomado del Blog de Andrés Schuschny

http://humanismoyconectividad.wordpress.com/2009/04/08/educacion-integral-2/

miércoles, 8 de abril de 2009

Rodolfo Llinás considera que la crisis económica mundial resulta un 'regalo fantástico' para Colombia

En primer lugar, el científico explica que bajo la estructura sicológica colombiana no hay histeria por lo que ocurre y eso "de pronto es lo más sabio".

Argumentó que es el momento de aprovechar aquello de que "en río revuelto ganancia de pescadores", en referencia a la capacidad que tiene el país en la producción de alimentos y en la actividad cafetera, entre otras.

"Entonces, háganlo bien", les dijo este lunes a un grupo de líderes empresariales que asistieron a la conferencia 'Neuroeconomía: crisis y liderazgo', organizada por Maloka y Human Capital.

"Mientras los otros se achican ustedes pueden agrandarse", insistió el científico colombiano, director del departamento de Fisiología y Neurociencia de la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos quien esta de visita por estos días en el país.

El otro mensaje dirigido a los empresarios y a los líderes de diferentes campos fue sobre la necesidad de que se mejore el modelo educativo.

A su juicio, lo mejor es diseñar un sistema en el que se le pueda enseñar a la gente lo que quiera saber y en el que se tenga clara la diferencia que existe entre el saber y el entender.

Tras criticar que en Colombia el desarrollo económico se concentra en el comercio y no en la industria, advirtió que "si ustedes tienen un pueblo educado van a hacer industria de verdad y mientras no tengan una industria de valor agregado alto van a ser económicamente un país de tercera clase".

¿Y cómo se hace un país de primera clase? Rodolfo Llinás cree que se logra educando a la gente para que el valor agregado se gane en el propio país. Y si no se genera la educación necesaria, las ganancias se irán a otros países.

Con su planteamiento de que el negocio de la vida es la vida, el científico cree que la crisis mundial plantea una reorganización de la economía y la sociedad. "Me imagino que va a haber capitalismo al servicio de la gente", manifestó el científico colombiano.


Tomado de Diario Portafolio - Abril 4 de 2009

http://www.portafolio.com.co/negocios/empresas/2009-04-07/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_PORTA-4953265.html

Pymes no financian procesos de innovación en Colombia


Un estudio realizado por Proexport, la Red Global de Exportaciones RGX y Oracle, demostró que cerca de 50 por ciento de las pequeñas y medianas empresas que exportan sus productos y servicios, adaptaron o modificaron sus procesos productivos.

La investigación, denominada “La innovación como motor para el desarrollo exportador de las pyme”, dejó en evidencia que los clientes en el extranjero le solicitaron a seis de cada 10 empresas cambiar la marca, presentar certificados de calidad, mejorar los envases y crear nuevos artículos.

Según 89 por ciento de las 300 firmas encuestadas en Colombia, Chile y Argentina, realizar estos cambios las ayudó a posicionarse en el mercado con mayor facilidad, al mismo tiempo, que contribuyó a incrementar las ventas internacionales.

No obstante, para llegar a este punto, 74 por ciento de las pyme colombianas no accede a instrumentos de financiamiento para desarrollar innovaciones y mejoras productivas.

Para el representante en Colombia de RGX, Diego Frediani, esto se debe a distintas razones, entre las que están el desconocimiento de las empresas de la existencia de fondos, la falta de integración entre las redes empresariales y la poca capacidad de las instituciones financieras de facilitar el acceso al crédito.

Para Frediani, el avance en el mejoramiento de las empresas exportadoras es significativo, pues se evidencia que han incrementado la capacidad de enfrentar retos.

Sin embargo, el experto afirma que “para hacerlo no emplean de manera adecuada las Tecnologías de Información y Comunicación TIC, ya que subutilizan la capacidad que pueden alcanzar con estas”.

En ese sentido, la investigación demostró que en el área administrativa de las compañías, sólo 15 por ciento utiliza computador, 13 por ciento tiene acceso a telefonía móvil, correo electrónico, impresora e Internet. Así mismo, la Intranet se emplea sólo en siete por ciento y el correo de voz en seis por ciento.

De las 100 firmas colombianas que participaron en el estudio, 94 por ciento afirmó que tiene una valoración positiva de la utilización de las TIC en la gestión organizacional.

Es así que 12 por ciento logró ser más eficiente en la gestión administrativa de la compañía, 11 por ciento asimiló y circuló la información de manera más rápida, 10 por ciento dijo que redujo los costos de producción y de transacciones, 11 por ciento mejoró la organización de la producción y 10 por ciento elevó la capacidad técnica y facilitó el aprendizaje del personal.

Así mismo, 10 por ciento aseguró que con el uso de las TIC abrió mercados internacionales para los productos de la empresa, 11 por ciento mejoró la relación comercial con los proveedores y siete por ciento desarrolló nuevos productos.


Innovación
En cuanto a la creación de productos para el mercado extranjero y nacional, el estudio encontró que 69 por ciento del total de compañías encuestadas no ha patentado uno en los últimos cinco años.

En Colombia, por ejemplo, sólo 17 por ciento de las pequeñas y medianas unidades productivas ha hecho un proceso de esta índole, dejando en evidencia la falta de innovación que existe en las compañías.

El vicepresidente de exportaciones de Proexport, Ricardo Vallejo, aseguró que debido a la baja participación de las pyme en el registro de productos en el país, implantaron en los proyectos y planes que ejecutan actualmente un segmento dedicado, exclusivamente, a la innovación como factor importante para llegar al mercado extranjero.

Por su parte, Frediani explicó que “el avance en el posicionamiento a escala global refuerza las posibilidades de desarrollar capacidades de innovación en la firma. Así mismo, la internacionalización y la creatividad son factores competitivos que se retroalimentan y se potencian de manera recíproca”.


Relación con instituciones

El estudio realizado por Proexport y RGX demostró que 51 por ciento de las compañías mantiene relaciones con universidades y centros científicos y tecnológicos. En Colombia, el dato es de 54 por ciento, siendo la capacitación y entrenamiento de parte de las instituciones hacia los empleados el más representativo con 15 por ciento de la participación. Seguida está la asesoría técnica y consultoría con 12 por ciento y los servicios de laboratorio con 11 por ciento.

Tomado del Diario la República
http://www.larepublica.com.co//archivos/PYMES/2009-04-08/pymes-no-financian-procesos-de-innovacion-en-colombia_71360.php

miércoles, 25 de febrero de 2009

Por la construcción de una sociedad del conocimiento

Por Jaime Restrepo Cuartas

Este artículo sustenta la tesis de que en Colombia para lograr un desarrollo económico sostenible, con crecimientos superiores al 5% del PIB, se requiere fortalecer el desarrollo científico y tecnológico, y activar los procesos hacia la innovación, con el objeto de poseer un conocimiento propio que permita darle valor agregado a nuestros recursos y productos y crear la nueva industria nacional de base tecnológica.

Nuestro país dedica apenas un 0,37% de su PIB para ciencia, tecnología e innovación, lo cula es en absoluto insuficiente. Los países más avanzados del mundo emplean entre el 2 y el 5% de su PIB y en países latinoamericanos como Brasil la cifra llega al 1,2% y Chile al 1%.

Por la construcción de una sociedad del conocimiento

Jaime Restrepo Cuartas Colombia requiere construir una sociedad basada en el conocimiento, para lograr una mayor capacidad competitiva en el mundo moderno y tener un crecimiento productivo sostenido que nos permita resolver los problemas de inequidad social hoy existentes. Para ello estamos proponiendo la creación de un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación que oriente las políticas de investigación, coordine la labor de los integrantes del sistema, establezca los nexos del desarrollo científico y tecnológico con la solución de los problemas nacionales y organice un modelo sistémico en el cual todos los actores (centros de investigación públicos y privados, sean o no de las universidades, parques de la ciencia y la tecnología e incubadoras de empresas), jueguen un papel en el desarrollo de la nueva sociedad.

Nuestra economía, que había tenido una crisis grave en 1999, y cuyo Producto Interno Bruto (PIB), cayó a menos 4%, viene creciendo a tasas superiores al 5%, y seguramente llegará a un promedio del 6% durante el año 2006, por efecto de una mayor seguridad para los ciudadanos, mejores niveles de inversión tanto nacional como internacional y una reactivación de la construcción, las obras públicas, el comercio, el turismo y el fortalecimiento de una economía basada en la extracción (desafortunadamente simple) de los recursos naturales existentes y de la actividad tradicional de la producción agropecuaria. Sin embargo, crecer a tasas mayores, de una manera sostenida, y competir con los países más avanzados del mundo en el periodo de la globalización de las economías, exige que seamos capaces de darle valor agregado a nuestros recursos y productos, y para ello es indispensable fortalecer el saber científico y propiciar el desarrollo tecnológico y la innovación. Si logramos un mayor conocimiento sobre nuestros recursos naturales y la biodiversidad y cerramos el ciclo entre investigación básica y aplicada, propiciaremos el desarrollo de nuevas tecnologías y el camino hacia la innovación. Nosotros estamos acostumbrados a exportar nuestros recursos naturales y nuestros productos agropecuarios sin darles ningún valor adicional. De este modo, a lo largo de la historia, hemos extraído el petróleo, el oro, el níquel y el carbón o hemos sembrado, cosechado y exportado el café, el banano y las flores.

Tenemos una economía simple de mineros y agricultores que extraen los minerales o laboran la tierra de una manera artesanal y precaria, sin que la riqueza que tienen entre sus manos contribuya al mejoramiento de sus condiciones de vida. Por eso, el enriquecimiento de unos pocos se traduce en la inequidad de las mayorías. Así ha ocurrido siempre. De lo que se trata en una sociedad del conocimiento es de fortalecer nuestra investigación, para que esos productos se transformen en las manos de nuestro pueblo y podamos refinar y extraer los subproductos del petróleo y el gas natural; convertir el oro en joyas y darle otros usos con base en los avances de la nanotecnología; obtener del carbón nuevas fuentes de energía y elementos para la conductividad; transformar el banano en otros productos como harinas y alimentos concentrados y usarlo para producir alcoholes carburantes; introducir a la comercialización variedades genéticamente mejoradas de flores y patentarlas para no tener que pagar regalías a otras naciones por especies que son nativas de nuestro territorio, e invertir en nuevas fuentes de energía como el alcohol, el biodisel, la energía hidráulica, la eólica o la solar, para suplir la ausencia en el futuro de los recursos naturales no renovables. Colombia tuvo su florecimiento industrial en la primera mitad del siglo XX y las grandes empresas que dieron origen a nuestro desarrollo se limitaron a los textiles, las gaseosas, las cervezas o el procesamiento de algunos productos como el cacao, la locería y el cemento. Miles de obreros se vincularon a las fábricas y hubo un cierto auge del empleo. Pero los procesos de modernización han entrado a cuentagotas y ello ha propiciado la quiebra de muchas empresas que han tenido que ser subsidiadas por el Estado o que han visto cómo se cierran sus fábricas, lo que ha significado que muchos de los obreros pierdan su empleo y la pobreza ronde los inauditos niveles del 50% de la población.

La industria nacional colombiana, con muy pocas excepciones, no ha cifrado su modernización tecnológica en el desarrollo de la investigación, sino en la renovación de maquinaria industrial o en la compra de tecnologías, que se obtienen a altos costos en los países más avanzados, y sobre esa base ha logrado una discreta reactivación que se sostiene con grandes dificultades. Nuestra industria textil apenas sobrevive con la fusión entre las antiguas competidoras, las cervecerías hay que venderlas a la competencia internacional y las demás industrias que permanecen, es porque han logrado mantener su condición de monopolios. El desempleo ha llegado en los últimos años a tasas cercanas al 20% y si se ha logrado una disminución en los últimos años, ha sido fundamentalmente porque se han disminuido los índices de la violencia armada, se ha incrementado la inversión y se han reactivado áreas como el turismo y la construcción. Pero lo que prevalece es el empleo informal del rebusque y el empleo temporal de la construcción. El desempleo global sigue siendo del 12% y el informal del 35%, lo que no garantiza mejores ingresos y niveles adecuados de seguridad social. El empleo estable para los colombianos, con mejores ingresos, más calidad de vida y una verdadera seguridad social, lo da la nueva industria nacional de base tecnológica, que otorgue valor agregado a nuestros recursos naturales y a nuestros productos agropecuarios, que incentive la producción de software y las tecnologías de la información y la comunicación, y que haga que la prestación de los servicios en los cuales nos hemos destacado, como los de salud, energía y agua potable, tengan el suficiente respaldo científico que mantenga la calidad y nos haga competitivos. La nueva industria nacional dará empleo estable, y éste garantizará mejor calidad de vida y nos llevará hacia la equidad y la igualdad sociales. Ése es el camino hacia las oportunidades, el único que permite la disminución de la pobreza y la indigencia. Los países industrializados y los de más reciente industrialización dedican notables esfuerzos a estimular y consolidar su desarrollo científico y tecnológico, en proporciones superiores al 2,5% de su PIB en actividades de I+D+I (Israel más del 4%, Suecia el 5% y Japón o Finlandia el 3%). De este monto, la contribución del sector privado puede llegar al 60%, lo que no ocurre entre nosotros, que apenas invertimos un 0,37% del PIB en Ciencia, Tecnología e Innovación y en donde apenas sí logramos el 16% de participación privada.

La aplicación de recursos en I+D+I fortalecerá cada vez más la competitividad, por el valor agregado que generan el conocimiento científico, la tecnología y la innovación. En los países de reciente industrialización como China, Corea o Taiwán, la inversión pública ha sido el motor del desarrollo del sector de I+D+I, y ha sido progresivamente complementada por la inversión privada, a medida que la industria adquiere un mayor nivel de sofisticación. China, por ejemplo, con una inversión del 2% de su PIB en ciencia, tecnología e innovación, ha tenido un crecimiento sostenido en su productividad de más del 10% por año durante varios años; y Corea, pasó de ser un país eminentemente agrícola, con un PIB inferior al de Colombia hace 35 años, a convertirse en una nación industrializada, dueña de su propia tecnología en sectores de punta. Según cifras de la Comisión Europea, Japón destina recursos del 3% de su PIB en I+D+I y Estados Unidos invierte el 2,8%. La Unión Europea ha incrementado al 2,3% este presupuesto y Chile, recientemente, ha tomado la decisión de aumentarlo del 0,7% al 1%. En estos casos y en otros bien conocidos como la India, Israel o Irlanda, el desarrollo económico, acelerado en los últimos años, ha sido fruto de decisiones políticas audaces que implicaron dar una altísima prioridad a los temas de Educación, Investigación y Desarrollo. Mientras Estados Unidos y Japón invierten en I+D+I por habitante al año entre US $1.500 y US $900 respectivamente, en Colombia la inversión por habitante al año es apenas de US $20 (cerca de 900.000.000 millones de pesos). El compilado de nuestras exportaciones proviene en su mayoría de los sectores primario y secundario, porque somos un país marginal en el desarrollo científico. Esa es la razón para que apenas tengamos unas 2700 personas con título de doctorado (pHD), las patentes obtenidas al año sean insignificantes y de poco valor agregado, y poseamos índices bajos en la publicación de artículos en revistas arbitradas internacionales de casi toda América Latina, por debajo de países como Brasil, México, Chile, Argentina y Venezuela. Latinoamérica es una región privilegiada por sus recursos naturales y la capacidad de su pueblo en ingenio y sagacidad, pero en inversión en Ciencia, Tecnología e Innovación no hemos aprendido la lección; dedicamos muy pocos recursos, y al contrario de lo esperado, cuando tenemos dificultades, sometemos estos recursos a recortes frecuentes.

Eso explica que Colciencias tenga un presupuesto de 79.000 millones de pesos en el año 2006, inferior al que una sola universidad, la de Antioquia, dedica ella sola a la investigación. Por eso, cada día aumentan las diferencias económicas entre los sectores de la sociedad, y entre nuestro país y los países avanzados, y por supuesto, es por ello que prevalecen la desigualdad y la crisis social. En este momento, cuando se requiere enfrentar los retos propiciados por la firma del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y con otros países, la respuesta debe ser la de consolidar aún más los estímulos a la inversión en ciencia, tecnología e innovación, propiciar la formación profesional y de posgrados al más alto nivel y fortalecer los sectores que tengan que ver con la formación de técnicos y tecnólogos. Una sociedad que investigue sus principales problemas y necesidades, forme el capital humano necesario, construya un modelo sistémico de ciencia, tecnología e innovación y aúne esfuerzos con el sector empresarial, podrá desarrollar la nueva industria nacional de base tecnológica y construir un país con tasas de crecimiento anual del 10%. Así, alcanzará los recursos necesarios para establecer la equidad social y la igualdad de oportunidades para los colombianos. Por eso la propuesta que debe presentarse en el nuevo Plan Nacional de Desarrollo, es que el país invierta antes del 2010, por lo menos un 1% de su PIB en ciencia, tecnología e innovación (3,3 billones de pesos), buscando la coparticipación entre el sector público y el privado. De ese modo lograremos construir una verdadera comunidad científica. De acuerdo con esta idea, estamos proponiendo que se duplique año tras año el presupuesto de Colciencias, que buscamos se transforme en el nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, para que por su conducto el país tenga por lo menos un 0,5 % de su PIB dedicado a estas áreas, lo que puede representar un billón seiscientos mil millones de pesos. La cifra restante hasta completar los tres billones, trescientos mil millones de pesos, serían aportadas por las universidades y los centros de investigación públicos y privados del país. Solo por medio del conocimiento científico, como lo decía Kofi Anann, un país como el nuestro podrá hablarles con dignidad a los países más avanzados del mundo.

Tomado de la Página Web de Jaime Restrepo Cuartas

http://www.jaimerestrepocuartas.net

Docencia e Investigación: ¿un dilema por resolver?


Jaime Restrepo Cuartas, Ex rector de la Universidad de Antioquia

Para muchos existe un dilema entre definir si las universidades deben ser simplemente dedicadas a la docencia o si deben incorporar la investigación. En este artículo el profesor Jaime Restrepo Cuartas muestra cómo se deben combinara ambas alternativas y cómo la investigación halona la docencia y ayuda a convertir a las universidades en instituciones de alta calidad. Un ejemplo de ello es la Universidad de Antioquia: acreditada en alta calidad por el CNA y uno de los más importantes centros de investigación en el país.

Docencia e Investigación: ¿un dilema por resolver?

Para muchos curtidos profesores universitarios, la docencia y la investigación son caminos diferentes, y las universidades no deberían mezclar estos dos ingredientes. Incluso se ha llegado a pensar que es conveniente que existan unas universidades dedicadas a producir los profesionales que el medio necesita y otras de posgrados con el propósito de hacer investigación y formar investigadores. Tal pareciera, según ese concepto, que si al profesor se le exige investigar, descuidaría la labor docente y lo haría a costa de la calidad de sus actividades académicas y si investiga no resultaría conveniente que se disociara de su labor principal con tareas que parecieran secundarias. Vamos a tratar de demostrar que tal aseveración está lejos de la realidad y que una y otra labor, son complementarias. Se pudiera decir que hasta muy entrado el siglo XX en Colombia, el objeto primordial de la universidad fue la docencia. Incluso, las grandes reformas educativas de entonces, que sobrevinieron en la mitad del siglo, justo después de la segunda guerra mundial, colocaron el énfasis de la transformación en el modelo educativo. De lo que se trataba era de formar profesionales idóneos que respondieran a las necesidades del país en campos como la prestación de servicios (especialmente en salud, educación y ciencias jurídicas), pero también en las ingenierías y en las ciencias económicas. De hecho, el país logró pasar de un sistema basado en la clase magistral y en la tutoría directa, sobre todo en la medicina y el derecho, muy al estilo europeo de entonces, a uno nuevo en el que se incorporaban elementos como la enseñanza de las ciencias básicas, las prácticas, los laboratorios y la experimentación, los que le darían una mayor sustentación estructural a las carreras de por sí bastante impregnadas de empirismo. En el caso de la medicina y las ingenierías, quizás por ser profesiones que se ejercen en medio de actividades de por sí muy prácticas y tutoriales, la reforma se inclinó, siguiendo el modelo norteamericano, a fortalecer las ciencias básicas, incorporar los laboratorios y desarrollar las especialidades. En eso el avance fue significativo, porque dio los elementos claves para racionalizar la observación y promover la experimentación, que es lo que permite dar los primeros pasos hacia la investigación científica. Se pudiera decir entonces que la investigación surgió en la academia y no lo fue de otro modo. En aquellas épocas, el movimiento estudiantil y profesoral, que se gestó emulando las corrientes renovadoras de las jornadas de mayo en París, e influenciado por la ola de revoluciones triunfantes en Asia y América Latina (la China y la Cubana por ejemplo), enarboló sus críticas contra el modelo norteamericano aplicado después del informe de Rudolph Atcon llamado Plan Básico para la Universidad Latinoamericana. Aquellas críticas, por fortuna, no lograron parar las reformas, pero fueron lo suficientemente benéficas en otros aspectos, al permitir un importante nivel de conciencia política y porque durante esa época se iniciaron procesos que nos han acercado más a la democracia (participativa y representativa) y a un mayor carácter autónomo de nuestras instituciones educativas. Valga recordar que después del movimiento estudiantil de los setentas, los Consejos Superiores de las universidades han adquirido una representación plural de la sociedad y tienen autonomía para elegir el Rector y para promulgar sus propios estatutos y normas. En Colombia las universidades más conocidas por su prestigio, tanto públicas como privadas, conservan el criterio de ser entidades formadoras de profesionales, en donde el énfasis se coloca en que los egresados sean idóneos en el ejercicio profesional. Por ello, las que más han entendido esta necesidad se han vinculado, algunas a regañadientes, a los procesos de acreditación diseñados por el Gobierno, activan su relación con el sector externo, en especial el productivo, se incorporan a las redes internacionales y hacen uso de las más modernas tecnologías educativas. Sólo algunas públicas y muy pocas privadas, han incursionado con éxito en el campo de la investigación y participan activamente en las convocatorias nacionales y extranjeras para lograr recursos con ese propósito. Son además, las que más esfuerzos están haciendo para tener profesores con título de doctorado, bien sea porque los forman en su seno o porque acuden a las convocatorias que se abren en el mundo y que buscan elevar el nivel formativo de los docentes. Independientemente de que uno y otro modelo se mantengan y que ambos sigan teniendo sus defensores o sus críticos, la realidad es que la investigación potencia la docencia y facilita el mejoramiento continuo. El investigador se acerca con mayor facilidad a las fronteras del conocimiento, está más acostumbrado a la crítica, tiene la oportunidad de corroborar o no sus hipótesis, posee una mayor disciplina en su trabajo y hace contactos más fácilmente con la comunidad internacional. Además, para los alumnos, el profesor que investiga se convierte en paradigma, lo que lo hace garante del conocimiento, y por eso es quien suele representar el prestigio de la institución. Lograr que los profesores sean investigadores será un reto para las próximas generaciones, porque hay que incorporar muchos elementos novedosos. De todos modos, para conseguir que la investigación jalone la docencia y mejore la calidad se requieren puentes con la docencia. Algunos podrían ser los siguientes: Desde los primeros años de la escuela se debe fomentar en el niño el asombro por descubrir las causas de los fenómenos y relacionarlo con actividades experimentales, semilleros y museos interactivos; la selección de profesores debe sustentarse en aquellos que tienen doctorado; las normas y los planes de estudio no pueden permitir que el investigador se enconche en su torre de marfil, hay que incorporarlo a la docencia del pregrado; se debe fomentar en él la labor interdisciplinaria y el trabajo en equipo; acercarlo a la universalidad del conocimiento y a los problemas concretos del país, y poner la investigación como el eje de las actividades académicas, con una participación permanente de los alumnos en el papel de jóvenes investigadores.

La calidad por encima de todo. Sin concesiones

La historia está llena de ejemplos nefastos para la calidad de los programas. Por ejemplo, el aumento de cobertura de 1994, hecho sin ningún tipo de preparación, llevó a las universidades a acomodar el doble de sus alumnos en la misma infraestructura, sin tener el equipamiento ni los profesores. En aquél entonces, se cedió a la presión y se aceptaron como profesores, profesionales sin formación pedagógica que no reunían los requisitos necesarios. Hoy todavía paga la universidad pública aquella improvisación. Ninguna decisión que se tome en la universidad debe poner en riesgo la calidad de los programas académicos, porque ésta es la fibra de la que debe estar hecha la universidad. Y ello toca con todo: Selección de profesores por concursos de méritos y una mayor exigencia de preparación científica, incorporación de la investigación, buenos salarios, un adecuado bienestar, posibilidades de capacitación hasta llegar a niveles competitivos, estímulos para publicar en las mejores revistas y editoriales, facilidades para los intercambios nacionales e internacionales, participación en redes, uso de modernos equipos, adecuadas tecnologías y espacios confortables para el trabajo. Ningún programa puede dejar de contemplar la calidad como un requisito. Es una decisión trasversal y permanente. Por eso, incorporar la universidad a los procesos de autoevaluación y acreditación, tanto de los programas en particular como de la universidad en general, no puede ser una decisión de buena voluntad sino un compromiso institucional obligante; como si fuera un principio. En eso el país ha sido laxo y por tradición busca evitar los conflictos, cediendo a la mediocridad. Este requisito trae consigo algo que es verdaderamente revolucionario: el mejoramiento continuo. Éste se convierte en una espiral ascendente hacia la excelencia, fin último e inalcanzable y que por tanto se hace permanente. Y como muchas veces para lograr el mejoramiento es necesario renovarse, cambiar las costumbres, incorporar nuevos modelos, pues paralelo a los procesos de autoevaluación y acreditación hay que transformar el currículo. En ello, los tiempos modernos exigen una sólida formación básica, un incremento de las prácticas profesionales desde los primeros años de estudio, la incorporación de la investigación en los procesos de enseñanza y aprendizaje, la flexibilidad en el plan de estudios de acuerdo con las capacidades individuales, el cambio en el modelo pedagógico por formas más interactivas y el uso de las más modernas tecnologías. La Universidad del futuro no requiere tanta permanencia en el aula, pero sí mucho trabajo interdisciplinario y en equipo. Los médicos, por ejemplo, deberán dejar de ser actores individuales en la atención y el manejo de los pacientes, como hasta ahora lo han venido haciendo; y los grupos académicos, de una manera más racional y concertada, deberán definir sobre la forma más científica y racional de enfrentar los problemas de los enfermos. Esto redundará en mejores sobrevidas de los pacientes, disminución de costos de atención y un mejor nivel de enseñanza para los alumnos, sobretodo por el carácter interdisciplinario de la docencia que le permitirá al alumno escuchar las diferentes opciones de acuerdo con la especificidad de sus integrantes y el enfoque que le den a los problemas concretos del enfermo. Hará falta, sin embargo, que la relación entre ese grupo y el paciente o entre el médico y su paciente, se desarrollen con un espíritu de respeto, consideración y calidez, para que el humanismo sea siempre el guía conductor de la relación. En el empeño por mejorar no se puede desligar la educación superior de la básica primaria. Hay que hacer un esfuerzo apreciable en la transformación de la educación desde la infancia, para que la lucha por la calidad corrija los trastornos del lenguaje y los códigos sociales patológicos adquiridos por los niños en los suburbios y en los barrios más pobres, incluso antes de entrar a la escuela, y de esa manera nivelar, paralelo con la corrección de las desigualdades en salud y alimentación, los comportamientos que les impiden integrarse al sistema educativo. De ahí que sea necesario dotar las escuelas con los implementos necesarios y a la educación con verdaderos pedagogos, y que las universidades apoyen con su capacidad y sus conocimientos todo el sistema educativo y lo apadrinen o lo acompañen con calidad académica y solidaridad social. Y la calidad no puede desligarse completamente de otros elementos que la facilitan, como los recursos necesarios para desarrollarse a plenitud; los ambientes agradables y adecuados para el estudio, la experimentación y la investigación; el bienestar físico y mental que nivele las condiciones de los más necesitados; las actividades deportivas y las facilidades para que ellas se realicen; los ambientes culturales diversos que permitan múltiples oportunidades de acuerdo con los gustos y necesidades; los espacios para compartir el conocimiento sobre el otro y sus diferencias; el libre ejercicio de la autonomía, la libertad y la responsabilidad. En últimas, reconocer que en la formación de profesionales y científicos, la universidad también es forjadora de ciudadanos, con sentido de lo público, con unos valores civiles que hay que rescatar y desarrollar, con capacidad de respetar al otro y de confrontar sus ideas, con el interés de debatir con seriedad, sin hacer uso de la intimidación y la violencia, y con un espíritu de solidaridad que acoja a los más débiles y los libere de la segregación y la discriminación.

La cobertura versus la calidad. Siempre juntas

Al hablar de las coberturas, surgen múltiples valoraciones, apoyadas en experiencias negativas del pasado, que interrogan el costo beneficio, hacen inseparable el incremento de cupos con el deterioro de la calidad, o cuestionan los modelos que deben aplicarse para lograr unos niveles siquiera comparables a los de nuestros vecinos latinoamericanos. La desigualdad en la oportunidad existente nos obliga a pensar en las mayorías que no pueden acceder a la educación superior. Las elites no sobrevienen por un determinismo biológico en la cadena evolutiva, sino por un comportamiento indiferente de una casta de la sociedad que no quiere compartir el mundo que poseemos todos. Esas mayorías, son en general personas pobres y desarraigadas; muchas de ellas ni siquiera han podido cursar los estudios primarios y los más, terminan sus estudios secundarios con muy baja calidad, lo que se constituye además en un impedimento para entrar a universidades de prestigio, que son bastante exigentes en los mecanismos de ingreso. Existe una enorme brecha entre los que terminan sus estudios secundarios y quienes pueden ingresar a la educación superior, pues los cupos disponibles son limitados en las entidades públicas y a unos costos demasiado altos en las privadas. Además, porque se viene observando algún grado de privatización en entidades públicas que para financiarse deben incrementar sus matrículas, frente al incumplimiento de las obligaciones del Estado. Plantear que el aumento de cobertura, por sí misma, deteriora la calidad es montar un falso dilema que termina por no resolver el problema existente hoy en el país y que tiene tendencia a incrementarse. Lo que se requieren son propuestas novedosas que a la par que aumenten sustancialmente los cupos, ofrezcan modelos dinámicos que hagan posible que dicho incremento se acompañe del mejoramiento de la calidad. Hay muchos ejemplos para demostrar que esto es posible. La calidad se puede lograr con la utilización, combinada o no, de la televisión, la radio, el Internet y el uso más intensivo y racional de las bibliotecas, asociado por supuesto a los procesos de acreditación, las reformas curriculares, la más exigente selección y la cualificación del profesor. Hoy comienzan a aparecer en Colombia las primeras experiencias totalmente virtuales, pero también son usuales aquellas en las cuales las bibliotecas son el centro de la universidad y su funcionamiento no tiene interrupciones. Por un lado, la presencialidad total no es necesaria si el modelo es más dinámico, de mayor participación en actividades como talleres, seminarios, laboratorios, prácticas empresariales o de otro orden, y uso de los medios, con una disminución sustancial de la información teórica (clases magistrales) porque ésta generalmente se encuentra disponibles en las redes, en los libros o en los documentos del profesor. Y por el otro lado, si se hace una utilización más racional del tiempo y de los espacios. ¿Por qué la universidad se limita a las jornadas tradicionales?, ¿por qué no se trabaja las veinticuatro horas del día?, ¿por qué no se usa más la virtualidad, para descargar la presión sobre aulas y laboratorios? A mi modo de ver, la universidad del futuro formará sus alumnos bajo un modelo semipresencial y esto permitirá que a la vez que el estudiante no se desligue del campus universitario y los procesos de formación integral que ello conlleva, tampoco dedique demasiado tiempo a la asistencia a clases, por lo general aburridas y rutinarias. Además de todo esto, la regionalización de las universidades es una buena manera de ampliar la cobertura facilitando al mismo tiempo la equidad social y el compromiso con las zonas más aisladas. Ese anquilosado argumento de que por razones de costos es preferible que los estudiantes de municipios lejanos vengan a las urbes a estudiar, pierde cada vez más vigencia, porque el país requiere de polos de desarrollo basados en las potencialidades regionales, y el elemento clave para lograrlo son las universidades. La regionalización no es sólo una deuda del país con la equidad social, sino la posibilidad de potenciar en la diversidad nuevas acciones de desarrollo. El impacto de la universidad en la región es enorme; por supuesto si ésta llega con todo su potencial, su calidad, sus mejores docentes, su investigación y su capacidad de relacionarse con los demás actores de la sociedad.

Conclusiones

La universidad colombiana del siglo XXI tendrá que ser reconocida internacionalmente por su calidad académica, su compromiso con la investigación y su pertinencia social. Los contenidos curriculares deberán ser equiparables y aceptados en cualquier otra universidad del mundo con el objeto de facilitar la movilidad de profesores y estudiantes y necesariamente tendrá que estar vinculada a las redes nacionales e internacionales, tanto académicas como de investigación. No será difícil que sea requerida por otras naciones para apoyar procesos académicos, de investigación o de solución a problemas sociales contemporáneos. La pertinencia se logrará en la medida en que la universidad se vincule a la solución de los problemas nacionales y a los que en un momento determinado afecten a la sociedad en su conjunto. No se puede entender a la universidad desligada de los problemas de la comunidad. Por eso el fortalecimiento de la investigación, que la acerca al conocimiento y a las posibilidades de solución, y por eso la extensión que la pone en contacto con la dinámica de la sociedad. Ampliar las coberturas a valores cercanos al 100% en educación básica y al 50% en educación superior, son metas que deberían lograrse so pena de perpetuar la inequidad social y mantener nuestra dependencia. El temor al desempleo profesional se extingue cuando le damos a los jóvenes oportunidades de emprendimiento, de labrarse su propio destino, de competir con calidad, de innovar y de buscar modelos nuevos de desarrollo. La oportunidad se desvanece con la inequidad social y se hace visible con la educación.

Tomado de la página Web de Jaime Restrepo Cuartas:

http://www.jaimerestrepocuartas.net